Esta semana estuve unos días en casa al lado de los míos y la idea de mi hermana de ir a cine el martes, me pareció fenomenal para entregarme al cine comercial, a películas fáciles de digerir y sin nada para pensar, pero la historia fascinante de Irena me atrapó en una cartelera, decidimos entrar mi grupo a una sala con solo 2 personas mas, lamentable porque la película amerita un gran público, pero fuimos los selectos invitados a este banquete cinematográfico.

Del director Tornatore, la desconocida nos tortura suave y lento, pero nos mantiene pegados a su historia, le tememos, la odiamos y la amamos, nos presenta situaciones psicológicas y flashback increíbles, sensualidad y cotidianeidad, una muestra de cine europeo siempre calido y frío.

Ya necesitaba reencontrarme con el cine, el buen cine, por lo menos para recordar la película en estos momentos de rutina, tristeza y poco dinero.
Saludos cordiales.....