Cuando estamos sumidos en lo complicado de la existencia, ahí si corremos por un lápiz y una hoja de papel, o por nuestro portátil o nuestro pc o el de alguien más, cuando andamos de tusa, escribimos en la arena o en un árbol o en donde caiga, cuando estamos tristes necesitamos desahogarnos, sacar los demonios, quemarlos despacio, cuando no comprendemos las injusticias de la vida, es entonces cuando las musas nos asaltan, bueno, o cuando andamos en los primeros días de la traga.

Hoy no, hoy no reniego de la vida, ni me quejo de lo duro y cruel de mi existencia, como dijo el poeta Pedro Calderon de la Barca ".. pues el delito mayor de un hombre es haber nacido", hoy ya me canse de añorar las riquezas de los ricos, hoy no me duele la rutina tampoco estoy resignado, solo tranquilo, con ese tipo de paz inusual que no se cuando me dure, pero que pese a la nefasta ergonomía de mi puesto de trabajo no se ha ido, sigo sintiéndome bien, sigue el reloj caminando a un buen ritmo, hoy no siento su despiadada lentitud ni su despiadada rapidez.

Ademas quería escribir, a los que estamos en este negocio (así sea como aficionados) nos da temor que un día colapsen las ideas, tememos más a eso que al fin del universo, nos aterra la idea de un silencio intelectual, debemos seguir viendo el mundo, hablando bien y mal de él, debemos ser políticos inclusive desde el odio a la política, debemos estar enamorados inclusive desde el desamor.

Por eso y por miles de razones hoy me siento bien y no es tan profundo ni tan romántico, como cuando te quieres cortar las venas, hoy solo quiero tomarme un café, fumarte un cigarro, así esté solo, la tranquilidad es tan difícil de describir como el desasosiego.