Día 1.

Sabes?

A veces pienso en ti, a veces te imagino y te sueño en mi soledad, te deseo en mis profundas reflexiones sobre el amor, el sexo, el matrimonio, los hijos y las parejas.

Hay momentos en que creo que existes y hay momentos en los que dudo que puedas ser real.

Hay días en que te busco en la gente de la buseta, de la esquina, de la tienda, pero  hay días en que me olvido de buscarte y sin embargo tampoco te encuentro.

Sabes?

Soñarte es tan frecuente pero no es claro tu rostro, solo sé que sentirte cerca me da la seguridad que sos vos.

Ausente, presente, inefable, indeleble, indolente, amante e invisible.

Espero verte  pronto e ir juntos caminar a deambular por las calles como solemos hacerle en mis pensamientos.

 

Día 2.

Hoy  te extraño mas que siempre, hoy siento el peso de necesitarte, ¿cuando piensas encontrarme?,  quizás cuando deje de buscarte en mis sueños seas parte de mi aparente realidad.

Ando sin métrica y sin rima, ando sin color, pálido como siempre y  gris como algunas veces, con muchas cosas que decir y con pocas palabras que se ajusten a mis pensamientos, las sensaciones suelen ser complicadas de pintar con letras, en especial para escritores aprendices y de tan mala pluma, que buscamos en la tinta el refugio a la soledad que nos atormenta, duele y condena.

Aún el revoltijo de suspiros mordaces yace en mí, aun camino vacio, regreso en mis pasos y aun no eres la respuesta, pero sigues siendo la pregunta que siempre me hago.