He pensado tantas maricadas la última semana, todo porque la vida me hizo el favor de liberarme del estrés, en palabras castizas me echaron del trabajo, en realidad liquidaron la empresa en la que laboraba y si, en este espacio me quejé recurrentemente de todos los trabajos en los que he estado.
Esta es la ocasión de volver a las raíces, escribir más, pintar mucho, todos los cuadros que tengo atorados en el cerebro es necesario sacarlos a flote, andar con la mochila al hombro y gafas de sol, esa vida que cuando la tuve no la valoré, luego la añoré por muchos años y en este momento tengo la posibilidad de estar en ella y espero vivirla una temporada.
Así que voy allá, camino a ese espacio donde las horas no son inquisidoras y los espacios no están definidos.

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